A veces, el cambio que necesitamos empieza con una decisión valiente.
Nuestra clienta dejó atrás la vida en la ciudad para construir su refugio en los cerros de Curacaví, rodeada de naturaleza, calma y una nueva manera de vivir. Su hogar, en gran parte hecho de madera, reflejaba su conexión con lo natural, pero había un espacio que aún no se sentía del todo suyo: la cocina.
En Tablero Estudio creemos que una cocina funcional y cálida puede transformar la forma en que vivimos el día a día. Por eso, cuando nuestra arquitecta Javiera conoció a la clienta, el objetivo fue claro: diseñar una cocina que se adaptara a sus rutinas, a su ritmo y a su manera de habitar el espacio.
Un diseño pensado para el bienestar

Nuestra clienta ama cocinar. Pasa gran parte del día preparando comidas caseras, horneando queques y galletas con sus propias recetas, disfrutando de los sabores simples y evitando los alimentos procesados.
En un entorno donde cada ingrediente cuenta y nada puede desperdiciarse, era esencial diseñar una cocina eficiente, práctica y organizada.
El resultado fue un espacio donde cada mueble cumple un propósito. Los muebles lacados con puertas con marco, en un suave tono crema, aportan calidez y luminosidad. La cubierta de lenga, con su textura natural y color acogedor, aporta ese toque rústico que dialoga con la arquitectura del hogar.
Cada detalle fue pensado para hacer más fácil y placentera la rutina diaria: un despensero vertical escondido junto al refrigerador mantiene el orden visual; un especiero a medida organiza los frascos y condimentos; los amplios cajones permiten tener ollas y utensilios siempre a mano.
Y como guiño a los espacios que invitan a quedarse, incorporamos una vitrina con desayunador, ideal para comenzar las mañanas rodeada de luz y calma.
Escucha, vínculo y diseño a medida

El proceso de diseño fue una verdadera colaboración. Desde las primeras reuniones, Javiera supo escuchar los sueños y las necesidades de nuestra clienta. Fue una conversación constante sobre lo que significa vivir bonito, pero también vivir bien.
En cada decisión, desde el tono del lacado hasta la ubicación del lavaplatos estilo granero, se reflejó una búsqueda de equilibrio entre estética, funcionalidad y alma.
Porque más allá del diseño, lo que realmente construimos en Tablero Estudio son espacios con propósito. Lugares donde las personas se sienten reflejadas, donde cocinar deja de ser una tarea y se convierte en un acto cotidiano de bienestar.
Una cocina que abraza la vida en la montaña

Hoy, esta cocina es mucho más que un lugar para cocinar. Es el corazón del hogar: cálido, ordenado y lleno de sentido.
Cada superficie, cada mueble y cada rincón fueron pensados para acompañar una vida tranquila, conectada con lo esencial.
En palabras de nuestra clienta, este proyecto es “un gran aporte a la casa y a mi rutina”. Y eso resume todo lo que buscamos lograr: crear cocinas que funcionen para quienes las habitan, hechas con diseño, emoción y dedicación.